A menudo nos suceden situaciones en la vida en las que el dolor puede convertirse por momentos en una experiencia extremadamente hiriente y profunda. Tomar perspectiva ante el dolor emocional te ayuda a convertirlo en un poquito más pequeño.

No quiero decirte con esto que al tomar perspectiva vayas a conseguir eliminar tu dolor por completo y de manera instantánea pero sí va a ayudarte a que te recompongas y vuelvas a conseguir la energía positiva que necesitas para seguir adelante.

En la sociedad  de la inmediatez en la que vivimos, no estamos acostumbrados a permitir que nuestro dolor esté con nosotros y nos enseñe lo que necesitamos aprender sino que rápidamente queremos dejar de sentir ese dolor y pasar a una situación de felicidad. Todo esto genera que a lo largo de nuestra vida terminemos por sufrir las mismas situaciones dolorosas una y otra vez puesto en ningún momento del pasado nos permitimos convivir con nuestro dolor para explorarlo y aprender de él de una forma pausada. Por lo que al no haber aprendido todo lo necesario de esas experiencias, volvemos a caer dando círculos sobre situaciones similares con bastante frecuencia.

Por lo tanto si ahora estás en una de esas situaciones en las que tu dolor vuelve a repetirse, paseas dando círculos sobre los mismos pensamientos dolorosos y hay algo que no te deja avanzar y salir de ese bucle, ha llegado la hora de tomar perspectiva ante el dolor y salir de ahí porque esta situación ni te deja aprender nada ni te deja recomponer tu vida.

Se trata de conseguir relativizar la experiencia dolorosa para que no te sobrepase y tomar la suficiente distancia de los pensamientos repetitivos y limitantes que se repiten en tu cabeza para poder ver las cosas con más claridad y tener un juicio más acertado de lo que está sucediendo. De esta manera puedes mirar desde una posición alejada a tus pensamientos , sentimientos y emociones y así tomar decisiones más efectivas y acertadas sobre lo que te está ocurriendo.

“Tal vez no es que el gigante sea muy grande, sino que lo estás mirando desde muy cerca”

La toma de perspectiva ayuda siempre a minimizar los efectos destructivos que generan nuestras emociones más dolorosas y al distanciarnos de ellas aunque sea de manera momentánea, nos permitimos empezar a fluir en la aceptación de lo que está sucediendo, lo cual nos ayuda a levantar nuestra mirada situarnos en el mundo desde una posición más global pudiendo así empezar a relativizar lo que nos ocurre desde  un lugar que se ajuste más a la realidad, aprendiendo de la experiencia y aumentando nuestros recursos para afrontarlo.

7 PASOS PARA TOMAR PERSPECTIVA ANTE EL DOLOR EMOCIONAL :

1- Toma conciencia de tu dolor de forma realista. Descansa la mente para conseguir claridad de ideas. Puedes hacerlo mientras das un largo paseo. Es el momento de aumentar tu autoconocimiento y de empatizar.

Tu autoconocimiento: Piensa en ti, piensa qué ha causado tu dolor, cuál ha sido tu actitud, cómo te sientes, qué te está sucediendo y cómo crees que deberías haber sido tratada o cómo deberían haber sido las cosas según tu punto de vista.

Tu empatía: Piensa con compasión en la persona que según tú ha contribuido a causar tu dolor y trata de descubrir qué le ha llevado a comportarse así y cómo se está sintiendo con los acontecimientos ocurridos o con tu actitud.

De este modo, comprenderás mejor por qué se comporta así la otra persona y al mismo tiempo comprenderás  por qué te estás comportando así tú, cómo te sientes y qué es lo que quieres de verdad para ti. Es decir, comprenderás a la otra persona sin olvidarte de tus propias necesidades.

2- Hazlo sólo o pide ayuda. Cuando lo necesites pide  ayuda de personas cercanas o de especialistas que te hagan ver las otras caras de tu problema e incluso aportar posibles soluciones que podrás utilizar si crees que pueden servirte. No tengas miedo de pedir ayuda, piensa que es un momento puntual de tu vida y que en cuanto salgas de este estado de dolor, podrás seguir sin ayuda. Todos necesitamos ayuda en momentos determinados para poder seguir más adelante nuestra vida con energías renovadas.

3- Deja de hacerte más preguntas. Cuando una persona sufre suele tener muchas preguntas tras la decepción experimentada y las repite constantemente en su mente lo cual aumenta su sufrimiento y  queda más atrapada en él. Te digo claramente desde ya que no todas las preguntas tienen respuesta, así que deja de preguntar y mejor ponte a pensar en cuáles son todas las posibles soluciones a tu problema. Buscar una solución te ayudará a moverte hacia adelante,dar un paso más y salir del lugar en el que estás.

4- Frena tus pensamientos recurrentes. Los pensamientos repetitivos de culpa, angustia o rencor no van a hacer que la situación mejore. Así que mejor concentra tus energías en no pensar por más tiempo en el problema o en la persona que lo ha generado  y busca cuál es la manera de solucionar la situación con amor hacia ti, es decir, no generes pensamientos de venganza que sólo pueden empeorar las cosas ni tampoco te culpes de lo que tú no has sido únicamente responsable. Frena todos esos pensamientos diciéndoles claramente: Basta .No voy a pensar en esto ahora.

5- Deja de juzgar los acontecimientos como algo negativo. Las cosas que te suceden no son malas. Debes entender que las personas que aparecen en tu vida y todo lo que sucede en ella, traen siempre un mensaje del que deberás aprender para que tu vida a partir de ahora pueda evolucionar y te puedas transformar en una nueva versión mejorada de ti mismo. Así que pregúntate : ¿qué es lo que tengo que aprender de esto que me ha sucedido? Y concéntrate en encontrar la respuesta.

6-Abandona el papel de víctima. Mantenerte en tu aflicción durante mucho tiempo y tratar de que todos te tengan lástima no soluciona nada. Es así de simple. Lo único que puede mejorar las cosas es que aceptes lo que te ha sucedido, te despidas de ello y te pongas inmediatamente a trabajar para continuar tu vida con ese aprendizaje nuevo y te pongas a pensar en cuál es la mejor solución para tu problema.

7-Utiliza la regla 10-10-10. Hazte esta pregunta de forma directa: ¿ Cómo impactará en mi vida esto que me ha sucedido  en los próximos 10 minutos? ¿Y en los próximos 10 meses?¿Y en los próximos 10 años? Estoy segura de que estas preguntas van a cambiar tu vida de manera muy positiva. Repite este prodigioso ejercicio en todas las ocasiones y todas las veces que consideres necesarias.

Tómatelo en serio. Toma perspectiva. Sal del victimismo. Aumenta la comprensión sobre ti y sobre otras personas y sobre lo que está ocurriendo de manera realista. Pide ayuda siempre que lo necesites. Piensa qué es lo que quieres para ti y qué vida deseas vivir. Y ponte a buscar las mejores soluciones que te ayuden a salir de este estado de dolor.

Y lo más importante: ponte a practicar todas esas soluciones.

Verás que si lo haces así, lo vas a conseguir.

Te deseo una vida muy feliz. Espero haber contribuído a ello con este artículo. Si quieres preguntarme más cosas sobre este tema, estaré encantada de ayudarte a resolverlas si contactas conmigo desde aquí o en mi correo annagomez@coachingsuperior.com

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