¿Quieres aprender cómo hay que amarse a uno mismo?

VOY A MOSTRÁRTELO.

Hoy me he despertado reflexionando durante mucho tiempo qué es lo que más necesitas en este día para poder ayudarte mejor y he dado con ello. Como no quiero quedarme para mí sola  esa información privilegiada, lo he escrito bien grande en el título: APRENDER A AMARSE  A UNO MISMO.

Para que comiences desde hoy a amarte de verdad, voy a proponerte realizar cuatro tareas claves para que aprendas a hacerlo.

Vamos a comenzar reflexionando desde ahora sobre la importancia que tiene en nuestra vida el amor. ¿Te has fijado en que cuando hablamos de amar, comúnmente hablamos de amar a otra persona y no hablamos de amarse a uno mismo? Amar es la manera más increíble que tenemos los humanos de sentirnos vivos. El amor tiene el poder de hacerte ver el mundo de un color muy especial, te da la confianza suficiente para saber  que eres capaz de conseguirlo todo y te da la fuerza que necesitas para cumplir incluso los objetivos más imposibles. Es nuestro motor para vivir intensamente la felicidad.

Ahora presta mucha atención a lo que voy a contarte porque vamos a indagar un poquito en la forma de amar que tienes, en el patrón de amor que has aprendido  y en cómo esto influye en la calidad de tu vida.

Es muy probable que desde tu infancia te hayan enseñado de manera preferente  a dar tu atención a los demás, respetar sus opiniones y prestar atención a sus necesidades.

Te han enseñado a compartir lo que tenías con aquellos que te lo piden e incluso a compartirlo aunque te quedases sin ello. Te han enseñado a entregar tu amor a quien lo necesita.

Y esto está muy bien porque sin duda está ayudando a que el mundo sea más empático y a que funcione de forma solidaria para reducir el sufrimiento de nuestros congéneres y construir así un mundo mejor.

El problema radica en que se olvidaron de enseñarte en la misma medida  que además es igualmente necesario aprender a amarse a uno mismo. Y haber cometido este descuido en tu educación, te ha proporcionado un descenso considerable en la calidad con la que experimentas la vida. Y además las personas que te han educado así, lo han hecho siguiendo el mismo patrón que ellos aprendieron, por lo tanto esta forma de amar está extendida a lo largo y ancho de nuestra sociedad y  la hemos llegado a normalizar.

Hemos aprendido a dotar con nuestro amor a todo lo que es externo a nosotros, comenzando a vivir acorde a las expectativas que los demás tienen sobre nuestra persona.

Esto lo hemos aprendido a hacer desde muy pequeñitos por lo que a estas alturas nos hemos convertido en auténticos expertos en la materia. Conocemos todas las estrategias para hacerlo muy bien, de modo que  somos capaces de escrutarnos meticulosamente con los ojos con los que otros nos mirarían, detectando con gran éxito hasta los más pequeños detalles  que consideramos erróneamente que son nuestros grandes defectos, fallos y carencias, lo cual nos lleva a sentirnos seres imperfectos, deformes o incapaces.

Damos más credibilidad a los gustos y preferencias de las personas que nos rodean y cometemos el gran error de creer que su criterio es el acertado.

No nos damos cuenta de que ellos también han cambiado previamente el foco de todo lo que miran y también se escrutan a sí mismos en busca de errores y defectos que proyectan sobre los demás para no sentirse tan infravalorados, de modo que lo que ven en nosotros no se corresponde siempre con la realidad sino con su propia manera sesgada de mirar el mundo o de dejar que el mundo les mire.

Si vas entendiendo lo que te estoy revelando, te propongo ahora un cambio de perspectiva.

Te propongo que por un instante pruebes a mirar con otra mirada para que comiences a desaprender el patrón equivocado de amar que llevas arrastrando toda tu vida y comiences a aprender la importancia que entraña saber amarse a uno mismo.

Llevas toda una vida tratando de agradar a los demás para conseguir recibir su amor. Ahora ha llegado el momento de que aprendas a agradarte a ti para que recibas por fin todo el amor que tienes dentro. Cuando te ames descubrirás que te sientes muy bien compartiendo contigo tus gustos y preferencias y sentirás la alegría inmensa de haber encontrado a la persona perfecta con la que disfrutar de todas tus cosas: tú. Entonces descubrirás que sólo a partir de ese momento comenzarán a aparecer en tu mundo con las cosas y personas adecuadas para ti.

Conseguir esto es un trabajo que empieza por uno mismo así que te animo a que realices de manera comprometida el siguiente plan de acción que realizarás en cuatro pasos:

PRIMER PASO – DETECTA TODO LO BUENO QUE TIENES.

Durante una semana haz una lista con las cosas maravillosas e increíbles que tienes. Quizás al principio tu lista sea corta porque no sabes bien cómo mirarte pero no te rindas, continúa observándote, busca más en tu interior, indaga en las cosas que sabes hacer bien y en las cosas que más te gustan de ti. Anótalas todas. Verás como al final de la semana, habrás conseguido una lista preciosa de cualidades.

SEGUNDO PASO – TOMA CONCIENCIA DE TUS CUALIDADES.

Lee tu lista dos veces al día. Es adecuado hacerlo al comenzar el día y antes de ir a dormir. Así tu cerebro empezará a creer en ti y comenzará a mandarte mensajes más positivos que irán en aumento afianzando tu confianza en ti mismo. Debes ser constante en esta tarea.

TERCER PASO – OBSERVA LAS COSAS QUE HACES.

Comienza a vivir fijándote diariamente en todas las cosas que haces bien. Al final del día repásalas mentalmente y toma conciencia de la cantidad de cosas que has sido capaz de hacer. No des más importancia a lo que te quedó pendiente por hacer sino a toda la cantidad de cosas que hiciste en un día. Verás que son muchas y te darás cuenta de que normalmente no te paras a pensar en ello.

CUARTO PASO – DATE UN PREMIO. TE MERECES COSAS BUENAS.

Cada día haces muchísimas cosas de manera perfecta y tras hacer los pasos anteriores te habrás dado cuenta de ello, así que es la hora de que por fin te des un premio. Cuando amas a alguien le haces algún regalito ¿verdad? Pues ahora es el momento de que ese regalo sea para ti. No temas tener detalles contigo. Aprende a cuidarte y a mimarte. Ten la seguridad de que es necesario y además lo mereces.

¿Te atreves con el reto?

Estoy segura de que si realizas los cuatro pasos durante una semana, conseguirás cambios muy importantes en tu día a día y empezarás a sentirte muy bien. Después sólo tendrás que repetirlo hasta que te salga de forma automática y  cada vez será más fácil para ti. ¿Quieres comprobarlo?

Si tú quieres, caminamos juntos para ir descubriendo los tesoros que hay ocultos en tu mundo interior y que te convierten en la persona más especial que has tenido la suerte de conocer. Así llegarás a ser capaz de conocerte mucho más y descubrirás que tienes un gran potencial para ser esa persona feliz que deseas.

Si quieres preguntarme más cosas sobre este tema, estaré encantada de ayudarte a resolverlas si contactas conmigo desde aquí o en mi correo annagomez@coachingsuperior.com

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